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INSTITUTO SINALOENSE DE CULTURA

MISIÓN, VISIÓN Y VALORES 

Misión

Elaborar y desarrollar una política que defina estrategias y mecanismos de operación, seguimiento y evaluación de la acción publica cultural en la región, procurando siempre el equilibrio entre los dos grandes momentos del fomento y la difusión cultural, propiciando la superación de la calidad de vida de los sinaloenses, el mayor desarrollo humano y social y la más amplia y profunda democratización y descentralización del acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales.

Visión

Ser un organismo que, con base en su política publica, posicione a Sinaloa como un estado de vanguardia en el país, brindando oportunidades ciertas de actualización de las mejores capacidades humanas en el terreno de la creación, promoción y difusión artística y cultural, y contando con la infraestructura, el equipamiento y los programas requeridos para este propósito, así como con el objetivo de la protección de nuestro patrimonio cultural.

Principios o valores fundamentales

Los planteamientos programáticos que el Programa Sectorial propone están animados por un conjunto de principios que recuperan lo mejor de la tradición histórica del ser sinaloense, así como por las nuevas actitudes y disposiciones sociales necesarias para superar los retos a que la compleja realidad mundial, nacional y regional nos enfrentan.

En consecuencia, nuestro marco de referencia axiológico queda enunciado como sigue:

Libertad de creación. Defender siempre el derecho que todos tenemos de sostener una definición estética y social del hecho cultural, incluido, desde luego, el hecho artístico en sentido estricto, lo mismo en la creación escénica que en la plástica, la literatura o las disciplinas de frontera.

Respeto y tolerancia. En consonancia con la libertad de creación, mantener la indeclinable postura de respetar y tolerar las más diversas manifestaciones del arte y la cultura. No olvidar nunca que detrás de la intolerancia se ocultan, en no pocas ocasiones, la incomprensión y la ignorancia.

Equidad. La calidad del hecho cultural es una aspiración legítima, pero deviene elitismo y propicia el ensanchamiento de las brechas sociales, si no se acompaña de la mayor búsqueda de la igualdad para que todos puedan acceder al goce de los bienes y servicios culturales.

Solidaridad y compromiso. La política cultural debe alentar el fortalecimiento de los lazos identitarios propiciatorios de una comunicación social anclada en el compromiso con aquello que nos une, nos hace mejores seres humanos, mejores ciudadanos y miembros de una comunidad.

Racionalidad. La atención a nuestro sustrato histórico y cultural, al sentido profundo de la vida en sociedad desde una perspectiva simbólica, no riñe con el propósito de dar a la acción pública racionalidad en términos de la consecución de fines con la utilización de los medios más adecuados.

Excelencia. Procurar el cumplimiento de elevados estándares de calidad en la prestación del servicio cultural, en la oferta programática, nos acerca al ideal de la excelencia que la acción pública cultural no debe perder de vista.

Creatividad. Ser creativos nos compromete con la innovación, al tiempo que con la libertad y la tolerancia. Ser creativo tiene que ver, desde esta comprensión, con intentar hacer cosas diferentes de manera diferente.







Responsable de la información: Instituto Sinaloense de Cultura